Un viaje no es sólo visitar lugares o recoger imágenes.
Es abrir páginas de un libro a descubrir.
Bélgica, nación de Europa Occidental que además de ser su capital Bruselas, sede de la Unión Europea y la OTAN; posee un patrimonio medieval y una arquitectura renacentista que lo convierte en un país particularmente atractivo.
En esta oportunidad me centraré en una de sus ciudades turísticas por excelencia.
Visitar BRUJAS es una de las experiencias más bellas a la hora de viajar por el viejo continente. Y si llegas y se desprende una gran tormenta y lluvia, (como fue en mi caso) el encuadre es perfecto para sentir que se ha llegado a un lugar con un magnetismo sin igual.
Su historia y su arquitectura es un capítulo aparte. El nombre de la ciudad no podía ser otro. Su belleza es embriagante y uno quisiera permanecer allí un tiempo prolongado para descubrir cada rincón.
Brujas es capital de Flandes Occidental, joya medieval conocida como la "Venecia del Norte" por sus canales y arquitectura del siglo XII-XV, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Su gastronomía y muy especialmente su chocolate, le otorgan a esta maravilla un sitial único.
Sus canales, el paisaje, pasajes estrechos, carruajes y calles adoquinadas la convierten en “un cuento de hadas”. Pero al decir de datos históricos, ningún hada anduvo por allí. Sí mujeres que en plena Edad Media defendían su libertad e independencia.
El nombre de la ciudad no se vincula con la acepción que hoy le podemos dar; Brujas significa en este caso “embarcadero o puerto” por ser en su época la principal salida comercial hacia el mar.
Un capítulo aparte en Brujas es el denominado BEATERIO ubicado cerca del Lago del Amor; un complejo medieval del siglo XIII caracterizado por sus casas de ladrillo blanco y su tranquilidad. Patrimonio de la Humanidad, declarado por UNESCO estas viviendas en la antigüedad albergaban a las denominadas beguinas. Su belleza y paz a su alrededor es inspirador.
LAS BEGUINAS eran mujeres cristianas laicas durante los siglos XII y XIV que formaban comunidades autónomas dedicadas a la vida espiritual, el trabajo y la caridad. No hacían votos religiosos ni eran monjas. Las Beguinas fueron para la época verdaderas revolucionarias frente a las estructuras patriarcales de dicha etapa histórica de la Edad Media.
El caso más representativo es el de Marguerite Porete, condenada como hereje junto con su libro “El espejo de las almas simples” (un diálogo entre el amor, la razón y el alma) el 1 de junio de 1310 en la Place de Greve de París.
La sentencia a muerte de la Beguina Porete contribuyó a la redacción de un canon del Concilio de Vienne (1311-1312) que condenó al movimiento de las beguinas como hereje. (Fuente: BBC)
La vida de las mujeres en la Edad Media no tenía más que dos opciones: ser monja o casarse y entregarse a la obediencia y fidelidad.
Es así que surge en el Siglo XII una tercera vía con otro estilo de vida, semi religioso. Las mujeres que decidían mantener su independencia y vivir en comunidades cercanas a un Monasterio o Iglesia, se mantenían con su trabajo en la industria textil, bordados, tareas domésticas o confeccionando encajes y tejidos. Hoy vemos en Brujas la producción de bordados en diferentes artículos textiles como almohadones o colchas de extraordinaria belleza que nos retrotrae a esa historia pasada.
Para las BEGUINAS no fue un camino fácil; tuvieron sus detractores y sufrieron la persecución. El Papa Clemente V las declaró herejes prohibiendo la existencia de dicho movimiento. Esta determinación Papal hizo que la mayoría de las Beguinas se unieran a órdenes monásticas.
Sobrevivieron hasta el Siglo XX.
La obra de Marguerite Porete fue rescatada por una historiadora y publicada en 1962.
DD.RR
g.b
(Fotografías propias; octubre 2025.
Con la compañía de Travel Vip, Montevideo, Uruguay.
https://www.travelvipinternacional.com/)
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