“No hay casualidades; hay causalidades”.
En Glasgow, Escocia, ha sonado un concepto sin precedentes venido de la máxima autoridad de todas las Naciones. El Secretario General de la ONU Antonio Guterres ha expresado: “Estamos cavando nuestras propias tumbas”.
Imponente; ¿verdad?
No se trata de alarmismo, ni de atemorizar, tampoco de pesimismo o negativismo...Es realismo puro.
Si los Gobiernos de cada país en el globo entero, en forma coordinada no aplican las recomendaciones científicas de reducción de emisión de gases efecto invernadero y otras determinaciones, la Tierra así como la conocemos no existirá dentro de unos 50 años.
Recuerdo de memoria cuando hace 40 años atrás daba esta noticia emitida por la ONU, alertando del crecimiento de los océanos y la potencial desaparición de ciudades e inclusive países, como es el caso de islas enteras. Hoy es imposible desmentir la veracidad de dicho anuncio.
La presente realidad demuestra que no se escuchó. El capital manda; el consumo voraz va sepultando a los más débiles y haciendo estragos en todas partes.
En reciente documental vista en la respetada Cadena BBC aprendí aspectos muy interesantes referidos a los cambios en el hábitat que se están produciendo en diversos países.
En Bangladesh ya es notoria la disminución del territorio habitable. El crecimiento por el deshielo de las corrientes de agua anegan tierras y cultivos con el consiguiente drama del hambre. Hasta en Bután, el país con menor índice de contaminación, donde la felicidad es el máximo valor en importancia para toda su comunidad, se observan las consecuencias del cambio climático. El deshielo del Himalaya es visible.
https://youtu.be/I4fCNRV9Iaw
“Amar la naturaleza es imperativo para convivir en armonía”.
No hemos respetado sus leyes.
Para que nuestro planeta no se convierta “en nuestra propia tumba” como ha dicho Guterres, hoy estamos ante una instancia crucial y determinante.
La Reina Isabel de Inglaterra que ha saludado con sus 95 años a los 120 líderes mundiales reunidos en Escocia también suma su voz; ha manifestado su esperanza de que se llegue a acuerdos verdaderos.
Esto es imperioso por cuánto la temperatura del planeta no puede ya aumentar más de 2 grados.
La COP 26 existe porque el mundo ha dado la espalda a todas las demostraciones científicas sobre la emergencia climática en que vivimos. Estamos en una etapa crucial.
Conocida, por lo más inmediato, es la actividad del Volcán “Cumbre Vieja” en la Isla Canaria La Palma, como así también las recientes inundaciones en localidades de Alemania. En nuestro país el mar gana la costa; la disparidad de la temperatura es sorprendente, las lluvias ya “no son las de antes”, diluvios en escasos minutos o lloviznas con alto porcentaje de humedad; sequías o inundaciones y la experimentación de vivir cuatro estaciones en un día.
Costa Oceánica del Departamento de Rocha; Uruguay.
Las consecuencias del cambio climático llegaron.
Propietarios preparan muros de madera para contención del mar.
La erosión progresa. En 10 años esta playa del este uruguayo ha cambiado su fisonomía por completo.
“Mejor tomar unos mates (a) y contemplar el mar en el pedacito de tierra que va quedando”
El sol es abrasador. No obstante, falta aún para que las personas tomen cabal conciencia de los perjuicios que provoca la exposición a los rayos ultravioletas El agujero de ozono es mayor en el hemisferio sur.
Hace décadas que el ser humano hace caso omiso en general a las recomendaciones para evitar lo evitable en relación al cambio del clima. y muy a pesar de estar a la vista.
En el Amazonas, glaciares, polos, montañas, en el Himalaya; desde la India, de Oriente a Occidente y América; desde sur a norte, la naturaleza nos dice: “Basta de maltratarme”!.
Me permito expresar que soy poco optimista.
Debo sí manifestar gratitud por los/as “eco héroes/eco heroínas'' que vienen luchando y alzando su voz en defensa de la Naturaleza. Desde la reconocida activista ambiental sueca Greta Thunberg, Liz Chicaje Churay en la selva peruana, a tantos otros como distintos movimientos y ONG ambientalistas en todo el mundo.
Cientos han sido asesinados en Latinoamérica (Brasil, Colombia) por defender el medio ambiente y querer evitar incendios y tala del Amazonas o Amazonia. Son otras de las nuevas víctimas de este siglo XXI.
Según el Banco Mundial para el año 2050 alrededor de 17 millones de personas corren el riesgo de ser desplazados por los efectos del cambio climático en América Latina, profundizando la ola migratoria.
Si prosigo mirando el mapa global; me detengo en África. Allí la realidad es más cruda (como siempre) que en el resto del planeta. Desiertos, sequías, hambre, muerte. Léase, a causa del clima reinante.
Hoy los líderes mundiales y los “poderosos” tienen la responsabilidad moral de elegir entre vivir como Humanidad o hacer perecer dramáticamente a muchos pueblos profundizando la desigualdad.
Aguardemos resoluciones desde Glasgow.
¡Qué el verde se haga más verde!















